INGRESO

Una vez que se pasa bajo el arco, ya nada recuerda al siglo XXI. Hasta las plantas corresponden a la época de los dinosaurios de Cal Orck’o.
A la derecha, corriendo hacia nosotros, se observa un atemorizado dinosaurio ornitópodo IGUANODONTE de tamaño mediano, que huye de un carnívoro.


El carnívoro que persigue al iguanodonte es un ABELISAURIO, dinosaurio carnívoro no muy grande, de cráneo reforzado y áspero, característico de los continentes del hemisferio sur durante mediados y finales del Cretácico.


A cierta distancia a la derecha del camino, se halla otro carnívoro abelisaurio, esta vez del grupo de los CARNOTAURINOS.

Se trata de un abelisaurio de los más grandes conocidos, con unos 8 metros de longitud. La atención del carnotaurino está centrada sobre un inmigrante del hemisferio norte, un CERATOPSIO,

herbívoro mediano llegado a América del Sur por la unión reciente de las Américas.
Algo inquieto por el enorme carnotaurino que lo observa con ojos amenazadores, se halla un ceratopsio, cuyas impresionantes baterías dentarias, ocultas tras el pico, lo convirtieron en una voraz máquina de devo
rar plantas.

ZONA DEL PUENTE MARINO


Al acercarnos al puente se muestran dos animales marinos de fines del Cretácico. A la derecha, un PLESIOSAURIO ELASMOSÁURIDO, de largo cuello y cola corta.


A la izquierda un MOSASAURIO, reptil acuático de gran cabeza, emparentado con los lagartos varanos y el llamado dragón de Komodo

Cruzando el puente, vemos un herbívoro acorazado de estirpe norteamericana. se trata de un dinosaurio ornitisquio acorazado conocido como ANQUILOSAURIO

que confiado en su formidable armadura defensiva, pasea cerca de un grupo de cicas sin importarle demasiado la presencia de los carnívoros locales.

LA LAGUNA


A la izquierda del camino principal, subiendo por el camino pequeño, se halla todo un ecosistema cretácico al borde de una laguna de agua dulce: Un poderoso COCODRILO BAURUSUQUIO, de dientes

aserrados y alta postura busca su comida entre las plantas de la izquierda


Sobre una roca a la derecha, un REPTIL ESFENODONTE, se asolea ostentando su lomo espinoso.


A cierta distancia, una gran SERPIENTE MADTSÓIDA, exhibiendo sus característicos rudimentos de patas posteriores se acerca al agua.


A la izquierda, una poderosa y acorazada TORTUGA MEIOLÁNIDA avanza sin prisas entre las magnolias.



 

 

 


Un pequeño dinosaurio, otro IGUANODONTE herbívoro, se sorprende por un movimiento en el agua, que altera su temperamento nervioso.
A semejanza del ornitópodo mediano, esta especie pequeña era sorprendentemente veloz y difícil de capturar.

BAJO EL TITÁN


El camino se adentra por entre los cipreses a los pies de un impresionante TITANOSAURIO, el animal terrestre más grande conocido, el último de los

dinosaurios gigantes, un pacífico herbívoro de cuello largo, que con 36 metros de longitud, se alimenta de la copa de los árboles. A los pies del gran saurópodo, algo escondida entre sus patas, se halla la indefensa cría del gran dinosaurio, que con poco más de tres meses de edad, mide dos metros.


Más adelante, y dominando el borde del acantilado, un enorme carnívoro TIRANOSAURIO, con 12 metros de

tamaño se abalanza sobre su desprevenida presa.


Un HADROSAURIO, dinosaurio de pico de pato, evidencia tangible de la presencia de dinosaurios norteamericanos en América del Sur, se apresta a iniciar la huida del temible carnívoro.

AL BORDE DEL ACANTILADO


Al acercarnos al mirador, cerca del borde del acantilado, una variedad pequeña de abelisaurio, un NOASAURIO, carnívoro,

desafía a los visitantes. La vista del farallón de huellas que nos ofrece el mirador, nos permite observar el borde del antiguo lago tal como quedó hace 68 millones de años.

TRAS EL PORTAL


En lo alto del portal, la extraña silueta de un PTEROSAURIO azdárquido, reptil volador, repliega sus alas.


Sobre el espacio triangular sorprende un extraño dinosaurio emplumado, precursor de las aves actuales. Se trata de un UNENLAGINO, dinosaurio carnívoro, pariente cercano del velociraptor que altivo despliega su colorido plumaje.


LOS NIDALES


Desde lo alto de una pared de roca, se observa a una enfurecida madre SALTASAURIO, con llamativas placas y

escudos en su lomo, que indignada defiende su nidada de un intrépido cocodrilo notosuquio, experto ladrón de huevos.

 

Un interesante Museo de Paleontología, un Taller de Tallado en Piedra, un salón de venta de souvenirs temáticos y un restaurante de comida rápida donde usted podrá combinar un momento de esparcimiento con una magnífica vista de la ciudad, completan esta aventura.


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